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NOSOTROS CREEMOS
QUE LA FE EN DIOS DA SENTIDO Y OBJETO A LA VIDA QUE LA HERMANDAD DE LOS HOMBRES TRASCIENDE LA SOBERANÍA DE LAS NACIONES; QUE LA JUSTICIA ECONÓMICA PUEDE SER OBTENIDA MEJOR POR HOMBRES LIBRES A TRAVÉS DE LA LIBRE EMPRESA; QUE LOS GOBIERNOS DEBEN SER DE LEYES MÁS QUE DE HOMBRES; QUE EL GRAN TESORO DE LA TIERRA RESIDE EN LA PERSONALIDAD HUMANA ; Y QUE SERVIR A LA HUMANIDAD ES LA MEJOR OBRA DE UNA VIDA.
Corría el año de 1.946. En Milwaukee, Wisconsin, EE.UU., la Cámara Júnior de Estados Unidos celebraba su Convención Nacional con la presencia de invitados del Canadá, México, América del Sur, Europa y las Filipinas. Tales fueron las circunstancias del nacimiento del Credo de la JCI. Fue durante esta Convención Nacional que el ex Presidente de la Cámara Júnior de Ohio y a la sazón Vicepresidente Nacional, C. William Brownfield, reparó en que la organización carecía de credo. Brownfield se sintió inspirado por la consagración de los miembros de la Cámara Júnior “al propósito de servir a la humanidad de mil maneras distintas en ese importantísimo plano local en que la libertad triunfa o muere”.
Para Brownfield, la Cámara Júnior era “la posibilidad de una nueva fuerza en el mundo, una nueva fuerza capaz de cambiar, en un momento de crisis, el equilibrio entre la victoria o la derrota del modo de vida que hemos escogido”.
El Credo en sí se redactó en Julio de 1.946, durante un viaje en automóvil desde Columbus, Ohio, donde Brownfield residía, a New Lexington, donde tenía una mina de carbón. Inició ese viaje de 75 minutos con la firme voluntad de comenzar a redactar el Credo y fue en ese trayecto que estas nobles palabras se conjugaron en su mente:
- La hermandad de los hombres trasciende la soberanía de las naciones.
- La justicia económica puede ser obtenida mejor por hombres libres a través de la libre empresa.
- Los gobiernos deben ser de leyes más que de hombres
- El gran tesoro de la tierra reside en la personalidad humana
- Servir a la humanidad es la mejor obra de una vida.
Se añadió en 1950 el primer artículo:
“Creemos que la fe en Dios da sentido y objeto a la vida.”
Desde el momento mismo en que fue compuesto, los miembros de la Cámara Júnior en todo el mundo han recitado el Credo en reuniones y funciones nacionales, locales e internacionales. La interpretación del Credo ha sido objeto de no pocos debates. El propio autor dijo en cierta ocasión: “Todo Júnior está en libertad de interpretar el Credo a la luz de los dictados de su conciencia.”
La interpretación siguiente se basa en las opiniones del mismo Brownfield y en lo que comúnmente se cree que el Credo significa para la organización:
"Creemos"
- Los gobiernos deben ser de leyes más que de hombres
- El gran tesoro de la tierra reside en la personalidad humana
- Servir a la humanidad es la mejor obra de una vida
Todos debemos creer en algún ideal, principio o filosofía. Creer es practicar lo que se tiene por Cierto.
“… Que la fe en Dios da sentido y objeto a la vida …”
La palabra “Dios” no alude a ninguna deidad religiosa específica sino a la suprema omnipotencia. No importa quién o qué sea su Dios. Este artículo del Credo afirma la importancia de creer en algo. Brownfield lo interpretó así: “Los miembros de la Cámara Júnior, extraídos de muchas denominaciones religiosas, están unidos por un vínculo común de fe, en que el hombre vive por la voluntad de su Dios, en que Dios es benevolente y en que la vida digna de vivirse es la que se vive de acuerdo con su plan eterno.”
“…Que la hermandad de los hombres trasciende la soberanía de las naciones…”
Este artículo echa por tierra todas las fronteras que la humanidad ha sabido idear. Reducido a su esencia, simplemente quiere decir que todos somos iguales. Respeta la lealtad a la patria pero, al mismo tiempo, refuerza el concepto de que el hombre es ciudadano del mundo. Brownfield lo expresó de esta manera: “El hombre ha trazado y vuelto a trazar fronteras que separan a la humanidad en muchas naciones. Pero a través de estas fronteras artificiales ha habido tráfico artístico, científico, comercial y religioso, prueba de la hermandad universal del hombre, constancia de que es el hombre —y no sus divisiones territoriales— lo que tiene valor intrínseco.”
“…Que la justicia económica puede ser obtenida mejor por hombres libres a través de la libre empresa…”
Las palabras esenciales de este artículo son “. . . puede ser obtenida mejor . . .” Los miembros de la Cámara Júnior creen que el hombre debe ser libre de aprovechar al máximo sus facultades y habilidades para mejorar su economía. Brownfield lo explicó de esta manera: “En los lugares y momentos en que la mejora económica ha alcanzado sus más altos niveles, el hombre ha tenido la libertad de seguir su sueño de labrarse una fortuna haciendo algo que nunca antes había hecho, o haciéndolo mejor.” Y añadió: “ . . . el sistema de autodesarrollo a través de la libre empresa pudiera adaptarse, con ciertas variaciones, a las condiciones que existe
en muchas partes del mundo.”
“…Que los gobiernos deben ser de leyes más que de hombres…”
Este artículo del Credo simplemente asevera lo que debe ser evidente: que nadie está por encima de la ley y que la ley ha de ser la misma para todos, sin importar la posición social. El gobierno debe estar basado en el derecho constitucional, aceptado y ratificado por la mayoría del pueblo. La facultad de modificar las leyes y elegir gobiernos debe permanecer en manos de esa mayoría. Abraham Lincoln, decimosexto presidente de Estados Unidos, habló del gobierno “del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”. Este artículo de nuestro Credo resume lo que el presidente Lincoln dijo hace ya más de un siglo. Brownfield expresó su sentido de esta manera: “En una sociedad libre, el pueblo es la fuente del derecho fundamental. Es en el pueblo que reside la autoridad final.”
“…Que el gran tesoro de la tierra reside en la personalidad humana…”
Cada ser humano tiene su propia personalidad. Ésa es la gran diferencia que separa al hombre de las demás criaturas. Esa singularidad hace que la personalidad humana sea el gran tesoro de la tierra. Es algo que no se puede hacer ni repetir. Bill Brownfield explicó así sus palabras: "El verdadero tesoro yace en el corazón de los hombres. Estamos en medio de un enorme campo de oportunidades para el cultivo de la personalidad humana. No es el número de años lo que le da sabor a la vida sino, antes bien, su calidad, los triunfos que alcanzamos a lo largo del progreso de la humanidad".
“…Y que servir a la humanidad es la mejor obra de una vida.”
Este último artículo del Credo es la culminación lógica de sus postulados anteriores. Quien cree en el Credo estima, sin duda alguna, que servir a la humanidad es la mejor obra de una vida. Obsérvese la palabra “humanidad”. Brownfield interpretó así este artículo del Credo: "La vida que se vive con abnegación se torna más rica, más profunda, más llena. Las alegrías duran más, la paz de espíritu es más cierta. El mundo contempla las contribuciones hechas por esa vida y considera a quien la ha vivido entre los benefactores de la raza, aunque en su fuero interno, él sabe que ha sido quien más se ha beneficiado."
Sea cual fuere la interpretación que se diere al Credo, lo importante es practicar siempre lo que se cree. Muchos han tratado infructuosamente de modificar el Credo, pero este destilado de nuestra fe ha prevalecido y sigue siendo la alianza que aglutina a la organización. Para muchos miembros, el Credo es el norte que orienta sus vidas.
Brownfield resumió su interpretación del Credo con estas sabias palabras: “Sólo en la acción puede el verbo hacerse carne.”
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